Navidades del pasado

En otra nota les conté cómo Charles Dickens inventó la Navidad tal y cómo la conocemos y les prometí hablarles más de él. Hoy él es la excusa para hablarles un poco más de mi y de mis Navidades del pasado. 

En Un Cuento de Navidad, el narrador empieza  «Era la noche más fría del año», leía eso sin entender bien por qué mi mamá me había dado ese libro para leer, si yo me estaba muriendo de calor.  Generalmente pasábamos la Nochebuena en lo de mi tío pero, como ese año mi abuelo había dicho que no quería ir, cambiamos la costumbre y decidieron venir todos a casa. Mamá estaba a las corridas y yo ahí molestando. «Tomá, leete esto» me dijo.

Edición original de A Christmas Carol de Charles Dickens

Era una versión adaptada del cuento de Charles Dickens, en inglés. Yo tenía 7 u 8 años, ya leía. Lo bueno de ser hijo de una teacher es que ya desde jardín de infantes nos mandaban a inglés -becados, obviamente. Vivíamos en una casa chorizo, de esas que tienen todas las habitaciones conectadas entre sí. Me acuerdo que me acosté en la pieza de mi hermanita porque quedaba más cerca de la cocina y quería ver cómo iban y venían.

«Marley was dead, to begin with». ¿Quién era ese Marley y por qué me avisaban desde el principio lo que iba a pasar? Seguí leyendo, no era un cuento navideño, era de fantasmas. Me fui olvidando que en un rato teníamos visitas, estaba más concentrado en las visitas de los tres espíritus. Fue la primera vez que me angustié leyendo un libro, cada vez quedaban menos hojas y Scrooge no se arrepentía. Tenía miedo que le pasara algo a Tiny Tim. Finalmente lo terminé y salí corriendo para contarle todo a mi vieja, se ve que ya desde entonces me divertía spoilear historias. Pero ella ya la conocía. 

El fantasma de Jacob Marley visita a su ex socio Ebenezer Scrooge – Ilustración original de John Leech

Cuando abrías la primera hoja de ese librito chiquito podías leer en una letra muy prolija el nombre de mi tío abuelo, una fecha: 1951 y después una dedicatoria: «Claudia: Que este hermoso cuento de Navidad, que fue el primer libro inglés que leí, te guste tanto como a mí y sea el primero que leas. Horacio, 1976» Fue el primero que leyó mi mamá y el primero que leí yo, esa Nochebuena de muchísimo calor. 

La dedicatoria de mi tío abuelo, que pasó de una generación a la otra.

Pasaron los años y – gracias a esa escuela de inglés a la que nos mandaban- empecé a bailar danzas irlandesas. Justo ese año, yo tendría 12, nos dieron para leer Canción de Navidad en la escuela común. Ahí descubrí, releyéndolo para el examen, que Dickens era fan de los bailes irlandeses. En las navidades del pasado, el Scrooge joven baila «Sir Roger de Coverly»  una danza grupal que dos por tres hacíamos con mi grupo. Esa idea me quedó siempre dando vueltas

El Fantasma de las Navidades Presentes visita a Scrooge- Leech 1843

Varias navidades después, yo ya tenía mis propios alumnos. Con Emeraldance decidimos hacer una versión de danza teatro de esta historia, pero sin darnos cuenta fuimos sumando actores y cantantes. Me parecía raro que el coro sólo cantara villancicos así que me puse a escribir un par de letras en base a los diálogos de los personajes principales. Jacob Marley y los otros espíritus ahora eran fantasmas que cantaban. De golpe teníamos un musical.

Backstage Un Cuento de Navidad – Emeraldance 2014. PH: Florencia Villagra

Yo estaba feliz, era mi cuento favorito. No sé si eran mis ganas de verlo en vivo, de hacer mi versión de ese librito que había leído hacía tantos años o qué pasó, pero eso unió a mi grupo. Hasta entonces éramos un conjunto más de danzas, pero ahora teníamos una tradición anual: Dedicábamos todo el año a una sola noche, meses enteros escuchando en loop música navideña y adaptando zapateos para que coincidieran con la melodía. Desde octubre nadie podía cortarse el pelo, para que los peinados se vieran realistas. Bailarines que no actuaban aprendieron a actuar y los protagonistas terminaron sumándose al ballet. Una de mis hermanas interpretó a la hermana del joven Scrooge y la otra a Tinny Tim, hasta que creció y le tocó otro papel. Mi vieja hizo todo el vestuario, conocía la historia mejor que yo. Hasta hizo bonnets, esos sombreros victorianos. El show se ve tal y como nos imaginamos esa historia al leerla de chiquitos. Yo usé los tiradores de mi tío Horacio. 

Un Cuento de Navidad – Emeraldance, La Plata 2014

Con Emeraldance llenamos varios teatros durante unos cuantos años y, dos por tres, alguien me escribe para preguntarme cuándo la reestrenamos. Este 2020 planeábamos reponer la obra, me abrí este blog para promocionarla, porque hasta estábamos empezando los ensayos online. Pero cuando llegó octubre y vimos que los casos de covid seguían subiendo mandé el mail fatídico «Ya fue chicos, córtense el pelo, no vamos a poder hacer el show de Dickens» Nos ganó la pandemia, pero el año que viene sin falta.  

«El recuerdo, como una vela, brilla más fuerte en Navidad»
Charles Dickens

Las Navidades que Vendrán – Un Cuento de Navidad – Emeraldance 2015

Una amiga me regaló un cómic viejo de Canción de Navidad para el estreno, hace poco lo encontré en la repisa dónde tenemos todas las versiones y ediciones raras que colecciono desde entonces. Pero faltaba uno. «Mirá Lisandro, mirá lo que encontré» me dijo mi vieja. Revolviendo cajas, mientras buscábamos fotos para el árbol genealógico que nos pusimos a armar en cuarentena, apareció el libro de mi tío Horacio, con su dedicatoria. 

«Que este hermoso cuento de Navidad te guste tanto como a mí» 

Nos encantó Tío. 

Feliz Navidad.

Comments

  1. Maite Responder

    Si une en mí mente tu historia, te imagine desde chiquito y demás.
    Cada día amo más tu blog.

  2. Kevin Krause Responder

    Precioso homenaje a Dickens, tu familia, tu infancia y esencialmen a ese setimiento tan entrañable que es la nostalgia, la mejor manera de reivindicar lo que pudo haber sido triste. Feliz Navidad, amigo!

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