San Martín, la genealogía y yo

Un pasatiempo de cuarentena me llevó a descubrir que mis antepasados lucharon junto al ejército del General San Martín.

Cuando a los doce años me mandaron a entrevistar a mis tías abuelas, para una tarea de la escuela sobre la inmigración, recopilé todo tipo de mitos familiares, entre ellos los de la rama materna en la que no encontré ni un sólo inmigrante.

“No querido – me dijo mi tía Sara- en la familia de mami somos criollos, descendemos de Marcos Paz y de otro militar.”

Hasta su último día, se agregó esos dos apellidos, que nadie más usaba, Aguirre y Paz. Sara tenía la fama de “embellecer” las historias, de situarnos a nosotros como protagonistas de prácticamente todos los acontecimientos importantes de La Plata y la historia nacional. Recordaba cosas que había oído de sus abuelas, datos y rumores poco chequeables pero que ella estaba convencida que habían pasado.

¿De dónde venía esa certeza? ¿Era la forma que tenían las familias bien de destacarse, a medida que cada vez se parecían más al resto, o realmente había algo de realidad en esa historia oral que sobrevivía en sus anécdotas? Los que conocimos a Sara, sabemos que era todo menos snob. Pero muy pocos le creían realmente lo que contaba. Ahí estaba yo, prestando atención, mientras mis hermanos y primos jugaban al fútbol.

fotos antiguas y genealogía

El árbol genealógico

Año 2020, plena cuarentena. Con mi familia nos aislamos todos juntos y, entre otros pasatiempos, se nos dio por retomar el viejo árbol genealógico que empecé aquella vez, para la escuela. Ahora hay muchísimos datos online, webs dedicadas exclusivamente a los estudios de genealogía, especialmente de las ramas de inmigrantes porque son los que más registro dejaron al ingresar al país, pero ¿qué hay de los que ya estaban acá? ¿Habrá algo de ellos?

Mi vieja, experta en googleos de madrugada, me mandó por Whatsapp un link “Mirá acá, aparece Sara” .Y si, ahí, al final de un árbol larguísimo, aparecía ella. Revisé los datos varias veces para cerciorarme. Sí era ella, ahí estaba al lado de mi abuelo, más arriba otros nombres conocidos, sus padres. Las ramas no paraban de crecer, gente que no conocíamos pero habíamos escuchado nombrar en esas sobremesas, donde Sara nos repetía su alcurnia.

El primer interrogante que me surgió es por qué alguien se dedicaría a investigar a nuestros antepasados, capaz el investigador era un pariente. Enseguida entendí que no, la web se focaliza en linajes patricios, es decir en esas familias argentinas que participaron en la historia del país. Empecé a escalar el árbol, como Jack. Ahí aparecieron los Paz y los Aguirre, dos ramas bien definidas y emparentadas, cerca de 1840. Lo que les voy a contar explica por qué Sara se negaba a desprenderse de esos dos apellidos.

Tapa del libro escrito por mi antepasado, José María Aguirre.

Cuando pensamos en los eventos que surgieron tras la Revolución de Mayo, creemos que ocurrieron hace muchísimo y, el hecho de que haya habido tantas familias de inmigrantes que arribaron años después, hizo que lo sintiéramos como algo aún más lejano. Pero si lo plateamos en términos de temporalidad, van a ver que no es tan así. Nuestro país tiene poco más de doscientos años y, entre un bisabuelo y su bisnieto, generalmente hay cien años de diferencia. Bueno, esta es la historia del bisabuelo de mi bisabuela. 

José María Aguirre y el Ejército de San Martín 

El Coronel José María Aguirre Arias Montiel, mi pentabuelo, fue un héroe de la Independencia – se imaginaran mi shock al encontrar ese dato, porque lo repetí hasta el hartazgo en hilos de twitter –  

¿Quién era este José María Aguirre y por qué contar su historia?

Siempre se habla de los que lucharon en el ejército del Norte o cruzaron los Andes con San Martín, pero poco sabemos de ellos. Bueno, él es una de esas miles de personas anónimas. Dejó un librito  llamado “Compendio de las campañas del Ejército de los Andes” donde relata, de manera informal, casi como memorias y en un tono muy patriótico, su experiencia personal en esa hazaña. Hace poco pude dar con una librería que vendía una de las pocas copias que se reeditaron en 1950, para el centenario de la muerte de San Martín, y lo sumé a la pila de tesoros familiares.

Fue editado originalmente en 1825, sin nombre y con una  simple aclaración: “Publicado por un general amante de las glorias de su patria”. La autoría de esta obra permaneció en las sombras varios años, y se hubiera mantenido así, de no ser por el General Espejo, quién combatió junto al ejército libertador y reconoció la letra de Aguirre, antes de morir. – Ya sé, parece chamuyo, pero está todo aclarado por el recopilador en el prólogo del libro – A él le debemos que ustedes estén hoy leyendo este artículo, porque de no ser así, jamás hubiéramos sabido nada de mi antepasado. Sería uno más de los tantos héroes sin nombre, ni cara, ni voz. 

libro compendio de las campañas del ejército de los andes, Coronel José María Aguirre
La edición de 1950 incluye las inscripciones que el General Espejo hizo al original y que sirvieron para identificar a Aguirre como su autor.

No me voy a detener en sus logros militares porque sé que si llegaron hasta acá es para saber si tuvo algo que ver con el Padre de la Patria. Pero lo que me atrajo de su historia, más allá del vínculo con mi familia, es que su carrera muestra otra arista de la revolución, que se aparta de esa visión triunfalista que nos enseñaron.

José María, siendo santafesino, adhirió inmediatamente a la nueva junta de gobierno, conformada en 1810, y participó de expediciones lideradas por Belgrano y Rondeau a Paraguay y la Banda Oriental, el actual Uruguay. Se ganó unas cuantas medallas por deportar en barcos a los partidarios del rey. Cero pulgas el pentabuelo ¿no? muy angustiados no andaban nuestros patriotas, parece. En fin, luego de algunos encontronazos con Artigas y varios fracasos militares en el norte, Aguirre fue convocado por el entonces gobernador de Cuyo, que por aquellos días intentaba formar un ejército profesional capaz de cruzar los Andes, derrotar a los realistas en Chile y, desde ahí, liberar al Perú. 

Coronel José María Aguirre, cuadro de Gil de Castro
El único retrato que existe de José María Aguirre se encuentra en el Museo Histórico Nacional y fue pintado por «El Pardo» Gil de Castro, un artista y esclavo liberto que retrató a los libertadores argentinos del Perú.

Mi pasatiempo de cuarentena se transformó, como todo lo que hago, en una mini obsesión, ya no por la genealogía sino con las campañas de San Martín. “Nosotros estuvimos ahí” diría mi tía abuela Sara y eso me motivaba a querer saber más. 

Estudiando el librito de Aguirre, entendí que él formó parte de la llamada “guerra de zapa” ideada por José de San Martín, que consistía en distraer y atemorizar al enemigo, seduciendo a las tropas realistas para que desertaran y  a su vez, que nunca supieran por dónde iban a atacar. Esta estrategia la usaron para liberar Chile pero también en Perú. San Martín atacaba por mar y el General Arenales en las sierras, hasta lograr la famosa victoria en la Batalla del Cerro de Pasco. Ahí, en el medio de todo ese lío, bajo las órdenes de Arenales, estaba mi pariente, no sólo combatiendo sino prestando atención a cada detalle, para después poder narrarlo.

mapa de la estrategia del general josé de san martín y Arenales en la batalla de Pasco
Mapa de la estrategia desplegada por San Martín y Arenales para atacar Lima, Perú

Fue en Chile donde conoció a su primera esposa, Mercedes Manterola, de ella no sabemos nada, pero gracias a esa unión, y al hijo que tuvieron, existe mi familia. Ese hijo se casaría, años después con una de las hijas de un tal Marcos Paz, el presidente que murió durante una pandemia. Pero eso es material para una nota aparte.  

Aguirre volvió al territorio argentino poco después de la independencia del Perú. En sus memorias dice

“Del ejército original de los Andes, sólo quedábamos unos pocos de las Provincias Unidas.” 

cuadro de la batalla de chacabuco en chile, ejército de los andes y San Martín
San Martín junto a sus oficiales -entre los que debe estar Aguirre – liderando la batalla de Chacabuco, en Chile.

Me da risa pensar que si él  no se hubiera unido a esa lucha, yo no estaría acá y no habría quien les contara esta historia, que es un poco de todos.

Bonus: Estén atentos porque estoy preparando una serie de notas sobre mi investigación genealógica, pero por lo pronto me doy por satisfecho: La tía Sara, reivindicada.

Comments

  1. Luciana Responder

    Seguí en su momento tu investigación por Twitter y me encanta que hayas descubierto todo esto, siento que a veces se trata a la historia como si fuera algo ajeno que bien podría haber sucedido en otro planeta, y no como el pasado del cuál venimos.

    De hecho, tu investigación me inspiró a hacer lo mismo y también terminé obsesionada reconstruyendo el árbol genealógico de mi familia. Lamentablemente no encontré ningún antepasado para decir Qué Nivel, pero sí estoy orgullosa de haber derribado el mayor mito de mi familia paterna: que un bisabuelo mío era un inmigrante de España. Encontré su partida de bautismo, de 1889, y era más argentino que el cosito de la pizza. Y no solo eso: al menos hasta finales del siglo XVIII, dónde terminan los registros que encontré, absolutamente todos mis antepasados nacieron en el actual territorio argentino. Andá a saber de dónde salió el mito.

    Estaré esperando las notas sobre tu investigación, saludos!

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