Irving y Dickens, de amigos a enemigos

Irving y Dickens, de amigos por correspondencia a enemigos declarados. La Historia de los dos cuentos más icónicos de la literatura.

Estas últimas semanas, sólo se habló de una cosa: El escándalo del año, que terminó con Icardi escribiéndole una carta a Wanda y todos disfrazándose de ellos para Halloween. Se me ocurrió que, siguiendo mi costumbre de esconderles la cultura en el puré, podía contarles acerca de otro escándalo epistolar. En su época el chisme en torno a esto fue casi tan masivo como el Wandagate, incluyó varias cartas despechadas y como verán, si siguen leyendo, también tuvo algo que ver con Halloween.

La correspondencia entre Irving y Dickens fue muy fluída



Octubre es ese mes bisagra entre dos fiestas totalmente opuestas – y algo ajenas a nosotros- por un lado todo lo referido a la muerte y Halloween y por el otro el principio de los festejos de Navidad, ahí pisándole los talones. Basta con ver nuestros feeds de instagram o twitter: Infinidad de publicidades y memes haciendo referencia a esa manía yankee de siempre estar festejando algo, para nunca parar de gastar y consumir. Las fotos de disfraces diminutos, pensados para bebotear, se entremezclan con los adornos navideños y Mariah Carey ahí siempre lista para anunciar el inicio del fin de año, vestida de mamá Noel. 

Las elementos que hoy asociamos con Halloween se los debemos a la obra de Irving

 

Si leíste hasta acá, casi que puedo escuchar tu mente diciendo “uh, el Editor ya está hablando de la Navidad” bueno, si. Pero antes de entrar en ese espiral festivo, decidí hacer una transición estacional a la manera yankee: Esta es la historia de dos escritores: Uno de ellos, sin saberlo, creó el imaginario de Halloween, tal y cómo lo entendemos ahora, el otro inventó la Navidad. 

Charles Dickens y Washington Irving

 

 

Nuestros protagonistas son dos de los escritores más famosos y populares de su época: Washington Irving – el autor de Sleepy Hollow, el Jinete sin Cabeza” y Charles Dickens, el autor de «Canción de Navidad». 

 

Para 1840, Irving era sin dudas, el escritor estelar de los Estados Unidos, y del otro lado del mar, un joven Charles Dickens era su más ferviente admirador. Las novelas de Irving, publicadas cuando Dickens tenía cerca de diez años, giran en torno a un pasado no tan remoto, pero olvidado, previo a la independencia americana, cuando las colonias aún conservaban ciertas costumbres paganas británicas y holandesas. Esto puede verse en Sleepy Hollow, ambientando en un pueblo de inmigrantes neerlandés cerca de New Amsterdam, lo que hoy conocemos como Nueva York. El Jinete sin cabeza que recorre el pueblo carga una calabaza, un eco bastante evidente de la leyenda de Jack o’ Lantern. Irving, sin saberlo estaba sentando las bases para el imaginario moderno de Halloween.

La Leyenda de Sleepy Hollow, el Jinete Sin Cabeza, publicado en 1820 se convirtió en el cuento de Halloween más famoso.

Sobre Dickens, el otro implicado en este escándalo, les he hablado mucho. El fanatismo que él sentía por Irving es casi comparable al que siento yo por él. Se suele decir que Dickens es el hombre que inventó la Navidad, debido a su obra de 1843. Bueno, al menos yo creía eso también, hasta que descubrí que en 1841 él le escribió una carta a Irving, reconociendo que su libro favorito de la infancia era The Sketchbook, donde se encuentra Sleeppy Hollow -el cuento de Halloween por antonomasia – y otro no tan conocido, Crónica Del Caballero Geoffrey Crayon, donde Irving describe muchos de los elementos que Dickens luego transformaría en aspectos indispensables en su Canción de Navidad, como son el baile, los juegos, la cena familiar y hasta la visita fantasmal. ¿Plagio? 

«Vieja Navidad»1820, de Washington Irving inspiró la escena del pasado en «Una Canción de Navidad» de Dickens, 1843

 

Lo cierto es que tanto Washington como Charles se hicieron buenos amigos por correspondencia y cuando Dickens alcanzó la fama, fue invitado por su mentor a realizar una gira por América.



«En esta ciudad hay un caballero que, tras la publicación de uno de mis libros ‒La tienda de antigüedades‒, me envió a Inglaterra una carta tan generosa y cariñosa que si hubiera escrito el libro estando decepcionado y desanimado en lugar de todo lo contrario, su carta hubiera sido mi mejor y más feliz recompensa. Yo le contesté, él me respondió, y seguimos escribiéndonos como si no hubiera un océano entre nosotros. He venido a esta ciudad con ganas de verlo, y se sienta aquí. No necesito decir lo feliz que estoy de verlo aquí esta noche»

Charles Dickens, durante su visita a los Estados Unidos 1842

 

Todo parecía ir bien, pero luego de ese viaje, la amistad pareció romperse para siempre. ¿Qué pasó entre estos dos astros de la literatura, que llevó a que nunca más volvieran a escribirse?

Existen varias teorías. Mi favorita es la que dice que Irving confundió el tono afectuoso de las cartas de Dickens como insinuaciones románticas – Se cree que Washington era bisexual – y que, al notar esto, Dickens le habría retirado el saludo. ¿El primer “No-Homo, bro” de la historia? 

Washington Irving y Charles Dickens



Pero si uno se fija las fechas, al volver a Inglaterra, Dickens publicó sus Notas de América, un libro de viajes – muy similar al de Irving. Pero en vez de hablar maravillas de sus huéspedes, tal y como lo hizo Irving en sus Notas de Crayon, años antes, Dickens presentó a los norteamericanos como vulgares y atrasados, con su toque de humor sarcástico que en Gran Bretaña lo convirtió en una estrella y en América le ganó varios enemigos. Entre ellos, Irving.

primera página del libro de charles dickens, notas sobre américa
Notas sobre América, Dickens 1842



La tercera teoría es que Irving, al ver cómo Dickens se convertía en el gran best-seller de su tiempo gracias a dos historias que él mismo le había inspirado, empezó a envidiarlo y nunca más volvió a escribirle. Capaz haya un poco de verdad en todo. La correspondencia entre ellos se terminó ese mismo año, pero al parecer nunca lo superaron, porque tanto Washington como Dickens, se encargaron de dejar en claro a su entorno que no se hablaban más.

“Un hombre de lo más varonil” Escribe Dickens a uno de sus amigos, en referencia a Irving. No caben dudas que Charles manejaba como nadie el sarcasmo en su pluma. 

Johnny Depp y Christina Ricci en la versión de Tim Burton del clásico de Washington Irving, durante el baile de Halloween

 

Al margen de sus enojos, gracias a esta amistad fugaz hoy contamos con dos de las obras más icónicas de la literatura. Para festejar Halloween pueden ir a ver la versión de Tim Burton de Sleepy Hollow en Netflix y por que no, arrancar mañana mismo con una maratón de las mil versiones existentes de A Christmas Carol. 

Johnny Depp en la piel de Ichabod Crane, el protagonista de la obra de Washington Irving.

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